La inteligencia artificial está revolucionando la industria musical a una velocidad que pocos imaginaron. Cada día se suben miles de canciones creadas por algoritmos, algunas completamente originales y otras con sonidos que recuerdan demasiado a éxitos ya conocidos. En ese contexto, Sony decidió tomar una postura clara: poner límites.
La compañía japonesa presentó una nueva tecnología capaz de analizar canciones generadas por inteligencia artificial para detectar si contienen fragmentos o estructuras basadas en obras protegidas por derechos de autor. La herramienta no solo identifica similitudes evidentes, sino que examina patrones melódicos, progresiones armónicas y estructuras musicales con un nivel de detalle mucho más profundo.

Una tecnología que mide cuánto “se tomó prestado”
Lo innovador de esta propuesta es que no se limita a señalar coincidencias. El sistema puede calcular el porcentaje de similitud entre una canción creada por IA y una obra registrada en catálogos oficiales. Esa medición permitiría determinar si corresponde el pago de regalías o la necesidad de una licencia formal.
En un entorno donde la música generada por inteligencia artificial puede imitar estilos, voces y arreglos en cuestión de segundos, esta herramienta podría convertirse en una pieza clave para proteger a compositores y productores. El problema no es únicamente artístico; también es económico. Si los modelos de IA se entrenan con canciones protegidas y luego producen obras derivadas sin compensación, los creadores podrían ver afectados sus ingresos en los próximos años.

El debate entre innovación y derechos de autor
La iniciativa de Sony no busca frenar el avance tecnológico, sino establecer reglas más claras en un terreno que aún carece de regulación específica. Plataformas de streaming, sellos discográficos y artistas enfrentan un escenario incierto en el que la creatividad humana compite con algoritmos capaces de generar música en masa.
El movimiento también podría marcar un precedente en la industria. Si esta tecnología se adopta ampliamente, podría convertirse en un estándar para evaluar el uso de obras protegidas dentro de sistemas de inteligencia artificial. Sin embargo, queda abierta la pregunta sobre cómo reaccionarán las plataformas digitales y las empresas que desarrollan modelos de generación musical.
Lo que es claro es que la batalla por el control y la protección de la música en la era de la IA ya comenzó. Y Sony quiere estar al frente de esa conversación.
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