En los últimos días, el término “supergripe” comenzó a circular con fuerza en redes sociales y medios internacionales, generando preocupación entre jóvenes y adultos por igual. Aunque el nombre suena alarmante, en realidad se trata de una variante de la influenza A conocida como H3N2. Específicamente, un subclado ha mostrado una alta capacidad de contagio. Esto ha provocado alertas sanitarias en países como Estados Unidos y el Reino Unido.
Esta variante no es nueva, pero sí ha presentado mutaciones genéticas que le permiten propagarse más rápido entre la población. De acuerdo con especialistas, no se trata de una nueva pandemia ni de un virus desconocido. Sin embargo, su circulación intensa ha puesto presión en los sistemas de salud debido al aumento de casos respiratorios durante la temporada invernal.
Aunque ya se detectó el primer caso en México, las autoridades de salud han señalado que no representa una emergencia sanitaria. Sin embargo, es un llamado a reforzar medidas de prevención, especialmente entre jóvenes que suelen subestimar los síntomas de la influenza.

¿Por qué la influenza H3N2 preocupa más que otras gripes?
La influenza H3N2 pertenece a una familia de virus que circulan desde hace años. El subclado que actualmente se encuentra bajo vigilancia presenta pequeños cambios que reducen la protección generada por infecciones previas. Esto significa que incluso personas que ya tuvieron gripe antes pueden volver a contagiarse.
En países como el Reino Unido, el aumento acelerado de casos ha provocado saturación en hospitales, especialmente entre adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Sin embargo, los jóvenes tampoco están exentos. El ritmo de contagio es alto en espacios cerrados como universidades, conciertos, transporte público y reuniones sociales.

Síntomas, vacuna y lo que puedes hacer para protegerte
Los síntomas de esta “supergripe” son similares a los de otras influenzas, pero pueden presentarse con mayor intensidad. Entre los más comunes se encuentran fiebre alta, dolor de cabeza, cansancio extremo, tos persistente, dolor muscular, congestión nasal y pérdida del apetito.
La buena noticia es que las vacunas contra la influenza siguen siendo efectivas. Estas ayudan a reducir la gravedad de la enfermedad y el riesgo de hospitalización. Los especialistas recomiendan vacunarse, incluso si se es joven y saludable, ya que esto también ayuda a cortar la cadena de contagios.

Además de la vacuna, es importante mantener hábitos básicos de prevención: lavarse las manos con frecuencia, evitar acudir a lugares cerrados si se presentan síntomas respiratorios, cubrirse al toser y quedarse en casa en caso de enfermedad.
La llamada “supergripe” no es motivo para entrar en pánico. Sin embargo, es una oportunidad para tomar en serio la salud respiratoria, informarse bien y actuar con responsabilidad. Estar prevenidos sigue siendo la mejor defensa.
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