La inolvidable mamá de Mi pobre angelito y el alma excéntrica de Beetlejuice
El cine y la televisión despiden a una de sus figuras más queridas. Catherine O’Hara, actriz icónica que conquistó a millones con sus personajes inolvidables, falleció este 30 de enero de 2026 a los 71 años, dejando un vacío enorme en la cultura pop y en la infancia de varias generaciones.
Para muchos, su rostro está directamente ligado a una de las películas más repetidas en la historia de la televisión: Mi pobre angelito. Catherine fue Kate McCallister, la madre que entra en pánico al darse cuenta de que dejó a su hijo solo en casa, regalándonos una de las escenas más recordadas del cine familiar. Su grito desesperado se volvió un símbolo de toda una época y sigue siendo referencia obligada cada temporada navideña.
Pero su talento iba mucho más allá de una sola película. O’Hara también brilló como Delia Deetz en Beetlejuice, un personaje excéntrico, exagerado y magnético que terminó robándose la atención del público. Con su estilo único, demostró que la comedia podía ser atrevida, absurda y sofisticada al mismo tiempo.
Nacida en Canadá, Catherine O’Hara construyó una carrera sólida durante décadas. Antes de llegar a Hollywood, se formó en el teatro y en la legendaria escena de comedia de Second City, cuna de grandes estrellas del humor. Desde ahí, su camino fue imparable: cine, televisión, doblaje y series aclamadas la convirtieron en una actriz respetada y querida tanto por la crítica como por el público.

Un legado que sigue vivo en la cultura pop
La muerte de Catherine O’Hara no solo genera tristeza, también despierta una ola de nostalgia. Sus personajes siguen vivos en memes, maratones de películas, referencias en redes sociales y frases que aún hoy se repiten. Fue una actriz capaz de conectar con niños, jóvenes y adultos, algo que muy pocos logran.
Su legado no se limita a la risa. O’Hara representó una forma de hacer comedia inteligente, exagerada pero honesta, capaz de marcar a quien la veía aunque apareciera solo unos minutos en pantalla. Supo brillar sin necesidad de ser siempre la protagonista, y eso la convirtió en una leyenda.
Hoy el mundo del entretenimiento la despide, pero su trabajo sigue intacto. Cada vez que alguien vuelva a ver Mi pobre angelito, Beetlejuice o cualquiera de sus proyectos, Catherine O’Hara seguirá ahí, recordándonos por qué fue una de las grandes.
Su ausencia duele, pero su huella es eterna.
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