Cuando se habla de los conciertos de Shakira en El Salvador, lo primero que viene a la mente son estadios llenos y boletos agotados. Además, están los fans viajando desde toda Centroamérica. Pero, contra todo pronóstico, uno de los momentos más comentados y virales no ocurrió sobre el escenario. Sucedió entre el público… y tuvo como protagonista a un sacerdote salesiano.
La historia explotó en redes luego de que se conociera que un sacerdote fue seleccionado para participar en la dinámica “Camina con la Loba”. Era una experiencia especial para algunos fanáticos del Las Mujeres Ya No Lloran World Tour. Vestido con su sotana y con una sonrisa que decía más que mil palabras, el religioso apareció bailando y celebrando al ritmo de Shakira. Así rompió todos los estereotipos y se robó la atención del público digital.
La escena fue recibida con aplausos, sorpresa y admiración. Para muchos usuarios, el momento representó una imagen poco común. Mostró la convivencia entre la fe, la música pop y la emoción genuina de un fan que no ocultó su alegría por vivir una experiencia única junto a la artista colombiana.
Un momento viral que le dio la vuelta a Centroamérica
El sacerdote, de origen salvadoreño pero radicado en Guatemala, se convirtió rápidamente en tendencia en redes sociales, donde los comentarios no tardaron en multiplicarse. Algunos lo calificaron como “el sacerdote más cool”, otros destacaron su naturalidad y su capacidad de disfrutar sin prejuicios. Mientras tanto, muchos simplemente celebraron la escena como uno de los momentos más inesperados de la gira.
Este episodio terminó por reforzar el impacto cultural que están teniendo los conciertos de Shakira en El Salvador. Más allá de la música, el tour ha generado historias humanas que conectan con distintas generaciones y públicos. Así, demuestra que el fenómeno Shakira trasciende edades, profesiones y creencias.
Además, el hecho de que este momento ocurriera en un país que se ha convertido en epicentro musical de la región solo aumentó su alcance. El video y las imágenes circularon rápidamente por plataformas digitales. De este modo, El Salvador se posicionó no solo como sede de conciertos históricos, sino también como escenario de historias virales que nadie ve venir.
Al final, mientras miles de personas cuentan los días para ver a Shakira en vivo, el sacerdote ya aseguró su lugar en la memoria colectiva del tour. Es decir, no como una controversia, sino como el fan inesperado que le recordó a todos que la música también es alegría, encuentro y celebración
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