Cada vez más personas hablan de la niebla mental, una sensación que puede aparecer sin previo aviso y afectar el día a día. No se trata de una enfermedad como tal, sino de un término usado para describir una serie de síntomas cognitivos que influyen en la claridad del pensamiento. La buena noticia: en la mayoría de los casos es reversible.

Puede sentirse como si el cerebro trabajara en “modo lento”, costara concentrarse o encontrar las palabras correctas. Aunque resulta frustrante, no significa pérdida de inteligencia ni un daño permanente.

De acuerdo con el Centro Médico de la Universidad de Rochester, este fenómeno incluye problemas de concentración, memoria menos precisa y fatiga mental, y suele estar relacionado con hábitos diarios o condiciones tratables.

Niebla mental: señales claras que no deberías ignorar
(Crédito: Imagen con fines ilustrativos / Freepik)

Señales que no deberías ignorar

La niebla mental puede afectar a cualquier persona, sin importar la edad. Puede notarse en el trabajo, durante el estudio o incluso en tareas simples como organizar pendientes.

Entre los síntomas más comunes están:

  • Dificultad para mantener la atención
  • Pensamiento más lento de lo habitual
  • Olvidos recientes
  • Problemas para planificar
  • Cansancio constante
  • Mayor dificultad para encontrar palabras

Su intensidad varía. A veces aparece tras una mala noche de sueño; en otras ocasiones puede prolongarse durante semanas, especialmente después de episodios de estrés, enfermedades o cambios hormonales.

Factores que pueden estar detrás

Muchos detonantes están ligados al estilo de vida. Dormir poco o en horarios irregulares impacta directamente en la memoria y la concentración. También influyen la deshidratación, una alimentación deficiente o la falta de nutrientes como hierro, vitamina B12 o ácido fólico.

Otros factores que pueden contribuir:

  • Consumo excesivo de alcohol
  • Uso prolongado de pantallas
  • Falta de actividad física
  • Exceso de cafeína, sobre todo en la noche

El Centro Médico de la Universidad de Rochester señala que, en muchos casos, no existe una sola causa, sino una combinación de elementos que van afectando gradualmente el rendimiento mental.

Además, ciertas condiciones médicas pueden estar relacionadas. Trastornos como ansiedad, depresión y TDAH pueden incluir dificultades cognitivas. También se observa en personas con migrañas, enfermedades autoinmunes, dolor crónico o fatiga persistente.

Alteraciones como la diabetes, resistencia a la insulina o cambios hormonales. También en embarazo, posparto, perimenopausia, menopausia o problemas tiroideos y pueden influir en la claridad mental.

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Algunos medicamentos, como antihistamínicos, analgésicos potentes o fármacos para dormir pueden generar sensación de lentitud. Cualquier ajuste debe hacerse siempre bajo supervisión médica.

Por su parte, la Cleveland Clinic indica que cambios en el microbioma intestinal, especialmente después de infecciones virales, podrían influir en la aparición de niebla mental, ya que afectan la producción de neurotransmisores como la serotonina. Recuperar el equilibrio intestinal y mantener una alimentación adecuada forman parte de las estrategias sugeridas.

Cómo recuperar la claridad mental

En la mayoría de los casos, pequeños ajustes hacen la diferencia:

  • Dormir entre 7 y 9 horas
  • Mantener horarios regulares
  • Reducir pantallas antes de dormir
  • Mejorar la hidratación
  • Llevar una alimentación equilibrada
  • Incorporar actividad física
  • Practicar técnicas de manejo del estrés

La recuperación suele ser progresiva. Con cambios sostenidos, es posible notar más energía y mejor concentración en cuestión de semanas.

Niebla mental: señales claras que no deberías ignorar
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¿Cuándo consultar?

Si los síntomas duran varias semanas, empeoran o interfieren con la rutina diaria, lo recomendable es acudir a un profesional para descartar causas hormonales, metabólicas o neurológicas.

Es clave buscar atención inmediata si aparecen señales como confusión intensa, dificultad para hablar, alteraciones visuales, debilidad en un lado del cuerpo o un dolor de cabeza fuerte e inusual.

La niebla mental puede ser incómoda, pero en la mayoría de los casos tiene solución. Identificar qué la está provocando y hacer ajustes en la rutina puede marcar un antes y un después. Entender que no es una enfermedad, sino un síntoma, ayuda a abordarla con información, calma y acciones concretas para recuperar la agilidad mental.

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