El nombre de Bad Bunny vuelve a ser tendencia mundial, pero esta vez no por un nuevo lanzamiento ni por un récord en reproducciones. El artista puertorriqueño y su sello discográfico, «Rimas Entertainment«, fueron demandados por 16 millones de dólares. Este caso ya está generando polémica en redes sociales y en la industria musical.

La demanda fue presentada por Tainaly Y. Serrano Rivera, que asegura que su voz fue utilizada sin autorización en dos canciones del cantante. Una de ellas está incluida en uno de los álbumes más exitosos de su carrera. Según el documento legal, la grabación original se realizó hace varios años bajo un contexto informal. No había ningún tipo de contrato que permitiera su uso comercial.

El conflicto pone sobre la mesa un tema delicado en la música actual: el uso de grabaciones, samples y voces sin acuerdos claros. Esto es especialmente relevante cuando se trata de artistas que mueven millones de dólares y tienen un impacto global.

La voz que desató la polémica detrás de dos canciones de Bad Bunny. (Créditos: X)
La voz que desató la polémica detrás de dos canciones de Bad Bunny. (Créditos: X)

La grabación que terminó en canciones virales

De acuerdo con la demanda, un productor contactó a Serrano Rivera para grabar la frase “Mira puñeta, no me quiten el perreo”. En ese momento, parecía inofensiva y sin mayor alcance. Sin embargo, tiempo después, su voz apareció en canciones de Bad Bunny que se volvieron éxitos internacionales. Estas canciones acumularon millones de reproducciones en plataformas digitales.

La denunciante asegura que nadie le informó ni le pagó por el uso de su voz. A pesar de que esta se ha reproducido en conciertos, material promocional y contenido oficial del artista. El reclamo no solo es económico, sino también moral. Ella sostiene que explotaron su identidad vocal sin su consentimiento.

El monto de la demanda, 16 millones de dólares, busca compensar los daños y frenar cualquier uso futuro de la grabación.

Un nuevo escándalo en la carrera del Conejo Malo

Hasta el momento, Bad Bunny no ha emitido un comunicado oficial sobre el caso, lo que ha provocado aún más especulación entre fans y críticos. En redes sociales, el debate está dividido: algunos defienden al artista, mientras otros cuestionan las prácticas de la industria musical y el poder de los grandes sellos.

Este no es el primer problema legal que enfrenta el cantante, lo que demuestra que el éxito masivo también trae conflictos complejos fuera del escenario. La demanda podría marcar un precedente importante sobre los derechos de voz y el uso de grabaciones en la música urbana.

Mientras el caso avanza en los tribunales, una cosa es clara: Bad Bunny sigue dominando la conversación, incluso cuando la polémica amenaza con opacar su carrera musical. El desenlace de esta historia podría cambiar la forma en que artistas y sellos manejan sus producciones en el futuro.

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