Si alguna vez te has preguntado qué hace más feliz a un perro un premio de comida o una simple caricia, la ciencia acaba de dar una respuesta que podría sorprender a muchos dueños de mascotas. Y es que, aunque el alimento parece ser el incentivo más obvio, los investigadores descubrieron algo interesante. El cariño humano puede llegar a tener el mismo peso emocional para ellos.

Un estudio reciente realizado por científicos del Indian Institute of Science Education & Research de Kolkata analizó cómo reaccionan los perros cuando deben elegir entre comida o afecto humano. Para ello observaron durante varios días el comportamiento de decenas de perros que viven en libertad. Estos perros interactuaban con personas desconocidas.
La comida gana… pero solo al principio
En los primeros encuentros, los resultados fueron bastante claros: los perros tendían a acercarse más a la persona que les ofrecía comida. No es algo sorprendente, especialmente en animales que viven en la calle y dependen de encontrar alimento para sobrevivir.

Sin embargo, esa preferencia cambió rápidamente. A partir del segundo día de interacción, la diferencia entre elegir comida o recibir caricias comenzó a desaparecer. Con el paso de los días, los perros respondían de manera similar a ambos estímulos. Esto indica que el afecto humano puede volverse tan valioso como el alimento cuando existe una relación repetida.
Los investigadores concluyeron que, aunque la comida es un incentivo fuerte en un primer momento, las experiencias sociales positivas con las personas generan asociaciones emocionales igualmente poderosas.
El poder del vínculo entre humanos y perros
El experimento incluyó a 45 perros observados durante diez días en varias ciudades de Bengala Occidental. Durante las pruebas, dos personas interactuaban con los animales: una les ofrecía comida y la otra únicamente les brindaba caricias. Luego los perros debían elegir con quién acercarse cuando ya no había recompensas.

Los científicos también midieron el nivel de sociabilidad de cada animal, evaluando señales como mover la cola, buscar contacto físico o lamer a los humanos. Curiosamente, las perras mostraron índices de sociabilidad más altos que los machos. Esto sugiere diferencias en la forma en que se relacionan con las personas.
El resultado final refuerza una idea que muchos amantes de los perros ya sospechaban: para ellos, el cariño no es solo un extra, sino una recompensa real.
Mucho más que comida
El estudio también pone en perspectiva el vínculo milenario entre humanos y perros. Incluso en animales sin dueño, el contacto social con las personas puede convertirse en un incentivo tan importante como el alimento.
En otras palabras, para un perro una caricia sincera puede significar casi lo mismo que un plato de comida. Y ese pequeño gesto de afecto puede ser clave para construir confianza, conexión y bienestar en su vida diaria.
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