Los dulces navideños más populares de cada país (y la historia rara detrás de ellos)
La Navidad no solo huele a pino y a regalos, también a delicias dulces que cada país presume con orgullo. Pero… ¿sabías que muchos de estos postres nacieron de accidentes, supersticiones raras o decisiones que hoy serían un meme? Aquí te cuento las historias más curiosas detrás de los dulces navideños más famosos del mundo. Prepárate para antojarte y sorprenderte.

Alemania: El Stollen y la prohibición “navideña”
A simple vista, el Stollen parece un pan navideño elegante, lleno de frutas, mantequilla y azúcar. Pero su historia es muchísimo menos glamorosa. Originalmente, este pan se hacía sin mantequilla ni leche porque… la Iglesia lo prohibía. Sí, literalmente la Navidad tenía restricciones de lácteos.
Los panaderos alemanes estaban tan desesperados que le escribieron al mismísimo Papa para pedir permiso de usar mantequilla. Así nació la famosa “Carta de la Mantequilla”. Años después, el Stollen ya era un símbolo navideño, pero su origen sigue siendo uno de los plot twists más divertidos de la repostería europea.

El turrón: el dulce que empezó como un “superalimento medieval”
El turrón es amo y señor de las mesas navideñas en medio mundo: España, México, Perú, Argentina… Pero pocos saben que este dulce nació como una especie de barra energética medieval.
Los árabes lo inventaron combinando almendras y miel para crear un alimento que durara meses sin descomponerse. Era como el snack proteinado de la época.
Con el tiempo llegó a España y se volvió el dulce oficial de la nobleza. Luego se expandió a América Latina, donde adoptó sabores como maní, pepitoria y hasta chocolate. ¿La parte rara? En algunas regiones se creía que comer turrón “traía abundancia”, así que muchas familias lo guardaban sin abrir hasta Año Nuevo… como si fuera un amuleto comestible.

Guatemala: El Buñuelo que nació como remedio (y terminó siendo postre)
Los buñuelos son un clásico chapín en ferias y calles navideñas. Pero su origen es más loco de lo que muchos creen. En la Europa medieval se preparaban para “mejorar la digestión” y se recetaban a enfermos porque el aceite caliente “purificaba el cuerpo”. Spoiler: no lo hacía.
Cuando llegaron a América, la receta se transformó: más crujientes, más dulces y bañados en miel. De medicina dudosa a antojo irresistible. Un upgrade digno de Navidad.

Japón: El pastel navideño que existe por marketing
El Christmas Cake japonés ese pastel esponjoso con fresas no es tradicional, ni religioso, ni histórico. Nació porque una pastelería japonesa decidió copiar el estilo navideño occidental y lanzó un pastel especial para “parecer modernos”.
El marketing funcionó tanto que hoy Japón no concibe Navidad sin su famoso pastel blanco y rojo.
Un dulce nacido por pura publicidad… y convertido en tradición nacional.

Cada dulce navideño tiene una historia que mezcla cultura, caos, azar y mucha creatividad. Y quizá por eso se sienten tan especiales: porque detrás de cada bocado hay siglos de curiosidades, supersticiones y decisiones absurdas que hoy nos parecen adorables.
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