Imagina estar convencido de que alguien una celebridad, un jefe, un desconocido está profundamente enamorado de ti… aunque nunca lo haya dicho. Aunque apenas te conozca. Aunque no exista ninguna señal real.
Eso no es una historia de película. Es una condición psicológica real llamada erotomanía.

¿Qué es la erotomanía?
La erotomanía es un trastorno delirante en el que una persona cree firmemente que alguien más, generalmente de mayor estatus social o poder, está enamorado de ella.
Lo impactante es que esta creencia no cambia aunque existan pruebas claras que la contradigan. Para quien la padece, las miradas, los gestos o incluso el silencio pueden interpretarse como “mensajes secretos de amor”.
No se trata de un simple enamoramiento intenso. Es un delirio persistente que puede afectar la vida social, laboral y emocional de quien lo experimenta.

Cuando la fantasía se vuelve realidad… en la mente
En muchos casos, la persona puede:
- Intentar contactar constantemente al supuesto “enamorado”.
- Interpretar cualquier acción como una señal romántica.
- Sentirse traicionada si la otra persona inicia una relación real con alguien más.
- Creer que existen obstáculos que impiden que el “amor” se concrete.
A diferencia de una ilusión pasajera, aquí la convicción es absoluta. Y eso puede generar situaciones delicadas, especialmente si se trata de figuras públicas.
¿Por qué ocurre?
La erotomanía suele estar relacionada con trastornos delirantes, esquizofrenia o episodios psicóticos. También puede aparecer en personas con aislamiento social prolongado o dificultades emocionales profundas.
No es un capricho ni una exageración romántica. Es un trastorno de salud mental que requiere atención profesional.
Casos que han dado de qué hablar
A lo largo de los años, la erotomanía ha estado detrás de situaciones mediáticas donde fans aseguraban mantener “relaciones secretas” con artistas o figuras políticas.
Lo que desde afuera parece una obsesión, para quien lo vive es una certeza emocional imposible de cuestionar.

¿Tiene tratamiento?
El tratamiento puede incluir terapia psicológica y, en algunos casos, medicación antipsicótica. El acompañamiento profesional es clave para ayudar a la persona a distinguir entre creencias delirantes y la realidad.
La detección temprana puede prevenir conflictos mayores y mejorar significativamente la calidad de vida.
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