Este 31 de enero, Guatemala se suma a una de las celebraciones más significativas para miles de jóvenes, educadores y comunidades: el Día de Don Bosco. Es una jornada dedicada a recordar el legado del santo italiano que transformó la educación y la vida de la juventud en todo el mundo. No es solo una fecha religiosa; es un día cargado de historia, alegría y compromiso social que sigue más vigente que nunca.
Don Bosco, conocido como el “padre y maestro de los jóvenes”, dedicó su vida a acompañar, educar y proteger a niños y adolescentes, especialmente a quienes vivían en situaciones difíciles. Además, su método educativo, basado en el respeto, el cariño y la confianza, dejó una huella profunda. Hoy esto continúa vivo en colegios, parroquias y obras salesianas de todo el país.
En Guatemala, esta celebración se vive con especial entusiasmo. Desde tempranas horas, comunidades educativas y parroquiales organizan actividades culturales, eucaristías, convivencias juveniles, juegos y actos artísticos. Estas actividades reflejan el espíritu alegre y cercano que caracterizaba a Don Bosco. Más que un recuerdo del pasado, su figura se convierte en un llamado a seguir construyendo espacios seguros y llenos de oportunidades para las nuevas generaciones.
Don Bosco y su impacto en la juventud guatemalteca
La presencia salesiana en Guatemala ha sido clave en la formación de miles de jóvenes a lo largo de los años. A través de colegios, centros juveniles y programas sociales, el mensaje de Don Bosco ha ayudado a muchos a encontrar un camino basado en valores, educación y fe. Asimismo, su visión apostó siempre por prevenir antes que castigar y por acompañar antes que imponer. Esto hoy sigue siendo una respuesta actual a los desafíos que enfrenta la juventud.
Para muchos estudiantes y exalumnos, este día no solo es una celebración religiosa, sino una oportunidad para agradecer a quienes continúan aplicando su método educativo. Está enfocado en formar buenas personas y ciudadanos comprometidos con la sociedad.

Una fiesta que va más allá de la religión
El Día de Don Bosco también se ha convertido en una fecha de encuentro comunitario. Familias, docentes y jóvenes se reúnen para celebrar con música, teatro, dinámicas y mensajes inspiradores. La alegría, uno de los pilares del santo, se convierte en el verdadero protagonista de la jornada.
Este 31 de enero, Guatemala no solo recuerda a Don Bosco, sino que reafirma un mensaje poderoso: creer en los jóvenes, acompañarlos y darles oportunidades puede cambiar vidas. Una enseñanza que, más de un siglo después, sigue siendo urgente y necesaria.
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