Puede sonar a ciencia ficción, pero es real: los astronautas crecen en estatura cuando están en el espacio. Durante una misión en gravedad cero, una persona puede aumentar entre 3 y 5 centímetros de altura. No es magia ni un error de medición, es pura física.
En la Tierra, la gravedad comprime constantemente nuestra columna vertebral. Entre cada vértebra hay discos llenos de líquido que actúan como amortiguadores. Con el peso del cuerpo y la gravedad, estos discos se comprimen ligeramente a lo largo del día, por eso muchas personas son un poco más bajas por la noche que por la mañana.
En el espacio, esa presión desaparece. Sin gravedad empujando el cuerpo hacia abajo, la columna se estira, los discos se expanden y el cuerpo se alarga. Por eso, al poco tiempo de estar en órbita, los astronautas son oficialmente más altos que cuando despegaron.

Crecer en el espacio también tiene consecuencias
Este “crecimiento” no siempre es cómodo. Muchos astronautas sienten dolor de espalda durante los primeros días, ya que los músculos y ligamentos no están acostumbrados a esa posición extendida. Además, al regresar a la Tierra, el cuerpo debe readaptarse rápidamente a la gravedad, lo que puede causar molestias temporales.
Para evitar problemas, los astronautas realizan ejercicios diarios diseñados para mantener fuertes los músculos y la columna. Incluso existen trajes especiales que ayudan a simular la presión de la gravedad sobre el cuerpo.

Un cuerpo que cambia según el planeta
Este dato curioso demuestra que el cuerpo humano no es fijo, sino que se adapta al entorno. La altura, la postura y hasta la forma en que nos movemos dependen de la gravedad del lugar donde estamos.
¡Sigue a El País de los Jóvenes en Instagram, TikToky YouTubepara más contenido positivo!


