Si creías que la inteligencia solo vivía en el cerebro, este dato curioso lo rompe todo. Los pulpos tienen tres corazones y la mayor parte de sus neuronas no está en la cabeza, sino en los brazos. Literalmente, cada brazo puede tomar decisiones por sí mismo.

Aproximadamente el 60 % de las neuronas de un pulpo se encuentran distribuidas en sus ocho brazos. Esto significa que pueden explorar, agarrar, abrir cosas y reaccionar sin que el cerebro central supervise cada movimiento. Por eso, cuando un pulpo toca algo nuevo, sus brazos parecen “pensar” solos.
Dos de sus corazones se encargan de bombear sangre a las branquias, mientras que el tercero distribuye la sangre al resto del cuerpo. Lo más extraño es que cuando el pulpo nada, ese tercer corazón se detiene momentáneamente, razón por la cual prefieren arrastrarse antes que nadar.

Una inteligencia alienígena en la Tierra
Los pulpos son considerados una de las especies más inteligentes del planeta. Pueden resolver problemas, abrir frascos, usar herramientas, escapar de acuarios y recordar soluciones. Algunos estudios muestran que incluso reconocen a personas específicas y reaccionan de forma distinta según quién se acerque.
Además, pueden cambiar de color y textura en segundos, no solo para camuflarse, sino también para comunicarse. Su piel actúa como una pantalla viva que expresa estados de ánimo y respuestas al entorno.

Un animal que rompe todas las reglas
Este dato curioso fascina a científicos porque demuestra que la inteligencia no tiene una sola forma. No siempre necesita un gran cerebro centralizado para existir.
Los pulpos nos recuerdan que la naturaleza puede crear mentes complejas de formas completamente inesperadas. A veces, la inteligencia no está en la cabeza, sino en todo el cuerpo.
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