Podría parecer algo inofensivo, pero usar hisopos puede causarte más daño del que imaginas. Lo que muchos aprendimos en casa como “higiene básica”, en realidad podría llevarte hasta una sala de emergencias.

El error más común al limpiar tus oídos
Aunque es una práctica muy extendida, introducir hisopos o cotonetes en los oídos no es la forma correcta de limpiarlos.
“Es una especie de mito urbano que esa es la forma en que debes limpiarte los oídos”, dice Stephen Rothstein, MD, especialista en oídos, nariz y garganta del Centro Médico de la Universidad de Nueva York. Incluso, los propios empaques advierten que no deben usarse para retirar la cera.
Por su parte, Erich P. Voight, MD, otólogo del Centro Médico Langone, explica a Business Insider que el problema es que los hisopos no limpian, sino que empujan la cera hacia adentro, provocando acumulación dentro del canal auditivo.
Riesgos reales: de molestias a emergencias
Este hábito puede generar un bloqueo peligroso conocido como “impacto”, que ocurre cuando la cera se queda atrapada y sigue acumulándose, lo que puede provocar mareos, dolor o incluso pérdida auditiva.
Además, no es recomendable recurrir a remedios caseros como kits de limpieza, herramientas de vacío o peróxido. Una vez que hay obstrucción, solo un profesional de salud puede retirarla de forma segura.

Y hay más: estudios indican que los accidentes con hisopos son una de las principales razones de visitas a emergencias por problemas en los oídos en adultos en EE. UU., incluyendo sangrados y perforaciones del tímpano.
La forma correcta de cuidar tus oídos
La mejor solución es más simple de lo que crees: no hacer nada.
Rothstein menciona que los oídos cuentan con un sistema natural de limpieza que funciona como una “cinta transportadora”, expulsando la cera hacia afuera de forma automática.
De hecho, la cera es necesaria: actúa como un protector natural, con propiedades antibacterianas, lubricantes y de defensa contra el polvo o insectos.
Para quienes aún sienten la necesidad de limpiar, la recomendación es hacerlo solo por fuera, usando una toalla o paño suave en el dedo.

¿Entonces cómo se limpian solos?
El proceso ocurre de manera natural cuando hablas o masticas. Estos movimientos ayudan a que la cera se desplace lentamente hacia el exterior del oído, donde eventualmente se elimina por sí solo.
Escucha a tu cuerpo y evita riesgos
Lo que parecía un hábito de higiene puede convertirse en un problema serio. Evitar el uso de hisopos en los oídos no solo previene lesiones, también protege tu salud auditiva a largo plazo.
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