La Navidad llega, encendemos luces, cocinamos platillos especiales, cantamos villancicos y decoramos la casa… pero ¿en realidad sabemos por qué hacemos todo eso?
Muchas de las costumbres o tradiciones más comunes de estas fechas tienen orígenes inesperados, curiosos y, en algunos casos, bastante distintos a lo que imaginamos. Aquí te contamos algunas prácticas que repetimos año tras año sin cuestionarlas.
¿Por qué cenamos tan tarde en Nochebuena? (la costumbre tiene siglos)
En muchos países hispanos la cena navideña empieza tarde, a veces incluso pasadas las 10 u 11 de la noche. Para algunos es tradición familiar, para otros una “regla” no escrita de la Navidad. Pero esta costumbre viene de muchísimos años atrás.
Durante la Edad Media existía la tradición de realizar vigilias nocturnas antes de las grandes celebraciones religiosas. La Nochebuena era considerada una de las más importantes, y las familias se reunían para esperar la medianoche, momento simbólico que representaba el nacimiento de Jesús y el inicio oficial de la Navidad.
Con el tiempo, la vigilia religiosa se mezcló con la convivencia familiar y la comida especial. Así nació la idea de cenar tarde, casi al borde de la madrugada. Además, en varios países latinos la cena nocturna se volvió un espacio perfecto para las familias extendidas, que necesitaban tiempo para reunirse después del trabajo y los preparativos del día.
Hoy seguimos haciéndolo sin pensar en sus raíces, aunque la mayoría solo lo asocia con pasarla bien, conversar y ver si alguien aguanta despierto hasta el último brindis.

¿Por qué ponemos un árbol? (y no, no empezó por Santa)
Aunque hoy es un símbolo universal de la Navidad, el árbol tiene un origen. En el norte de Europa, varias culturas usaban ramas verdes para representar vida y esperanza en pleno invierno, cuando todo parecía morir. Estos adornos también se utilizaban para alejar la mala suerte durante los meses más fríos.
Ya en el siglo XVI, en Alemania, surgió la costumbre de colocar un árbol completo dentro de la casa y decorarlo con velas. Más tarde, la tradición se hizo popular en Inglaterra gracias a la Reina Victoria, y después llegó a Estados Unidos, donde se volvió un ícono absoluto de la temporada.
Actualmente lo hacemos porque es bonito, familiar y parte de la experiencia navideña… incluso si cada año olvidamos cómo guardar las luces sin que se hagan nudos imposibles.

Otros hábitos navideños con orígenes inesperados
Colgar medias: proviene de una leyenda donde San Nicolás dejó monedas dentro de las calcetas que una familia había puesto a secar en la chimenea.

Comer pavo: se volvió tradición porque era un animal grande y accesible que alcanzaba para toda la familia durante las cenas del siglo XIX.

El muérdago: era un símbolo celta de fertilidad y unión; por eso surgió la costumbre de besarse debajo de él como señal de buena suerte en el amor.

En conclusión
Las tradiciones navideñas que repetimos cada año tienen historias más antiguas y sorprendentes de lo que imaginamos. Aunque sus orígenes sean curiosos o completamente diferentes a lo que creemos, hoy forman parte de la magia que vuelve únicas estas fechas. Si no sabemos exactamente por qué las hacemos, igual terminan acercándonos a quienes más queremos.
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